Qué momento espantoso aquel en que ves a alguien con cara conocida y no podés, bajo ningún concepto recordar quién es. Repasás mentalmente, todos los lugares o los ámbitos dónde lo pudiste haber conocido, y vas tachando. No, no, no, ahí tampoco, y ahí menos. Buscás en ese libro mental de caras que tenés en la cabeza, para ver si asociás nombre-cara, o nombre-avatar al menos (!!). Imposible.

Después de unos minutos, te reís en voz alta. Ese pibe tan seriecito y de traje, que está teniendo una reunión de negocios en el mismo bar que elegiste para tomar café, es ese que, con unos tragos de más encima, te chamuyó el viernes a la noche.

1 comentario:

Liberté dijo...

Si bien soy un hombre, y veo que el blog va dedicado a mujeres, es inevitable verlo desde el otro lado, obviamente no del hecho de que me chamulle un tipo de traje pasado de copas, pero si de recordar caras de personas y hacer una contradicción, levantar la mano, y bajar la cabeza, por las dudas que te vea como para acercarse y vos la llames "marta" o "mirta" o peor aún "mirna" en fin, muy buena onda el blog saludos! les dejo el mío! www.progresivamentenada.blogspot.com