NO QUIERO ser una persona demandante. El problema es que hablarte, es demandarte que me escuches.
Cosas que no entiendo (versión #2)

POR QUÉ algo que es tan simple, se complica tanto.
POR QUÉ algunos días se vuelven domingo.
POR QUÉ los lunes a la mañana bien temprano tienen olor a infancia.
POR QUÉ algunas canciones se vuelven in-escuchables.
Podemos hacer lecturas opuestas de una misma situación, y creo que es normal.

Ahora, si yo dejo pasar por alto semejante frase, eso ya no es normal.
LA CUEVA es el lugar geográfico de máxima inspiración.
Tiene ese no sé qué, que nos abre esa puertita mental. Nos sentamos ahí y la conversación fluye, avanza, aparecen preguntas y respuestas, conclusiones, verdades y premisas.
Es sí, quizás producto de la infancia impregnada de Cris Morena Group, puede ser que sí.
Aún así, nos reusamos a escribir sueños, deseos y miedos y tirarlos a la fogata cerca del río.
DIGAMOS NO al análisis literario de cada frase.

Chicas Largas trabajando para su salud mental.
Fui hasta ahí, no puedo no saludar. Es un segundo, nomás. Subir las escaleras y abrir la puerta. Ahí estoy. De repente,él, yo, tratando de remar algo inremable. El vínculo es de por sí raro, él nunca va a mostrarse realmente cómo es ante mi, y yo, estoy más contracturada que de costumbre.
Ahí en el mismo momento en que se me ocurre ese chiste desubicado, lo digo sin ningún tipo de filtro, por la verborragia incontrolable y en vez de colocar una excusa rápida, retirándome de la escena, continúo con ese chiste infame. En algún momento poco definido, me doy cuenta de lo que estoy haciendo. Y lo miro y bajo la mirada, porque no me aguanto ese nivel de incomidad.
Hago uso entonces de la excusa mientras abro la puerta y escapo en cámara rápida.

Esto es, básicamente el arte de aclarar para oscurecer.

ABRÍ la casilla de mail. Elegí cosas al azar para contarte: me cerré el dedo con la puerta de un auto y ahora lo tengo violeta; el gato está gordo; y el otro gato demasiado flaco.
Decidí hacer como si nadie existiera. Porque a la larga, podía no contarlo y no escuchar opiniones en contra de lo que estaba haciendo, ver cómo reaccionabas. Esperar.
Pero eso fue, ¿cuánto? no sé. Un par de minutos de amnesia temporal. En la que me creí esa mentirita facilitadora y amigable.
Se me pasó.
Y aprete delete.




Y un día como hoy, nos convertimos en esas personas a las que el celular les suena así o así.
NADIE TIENE certezas, verdades.
CÓMO PUEDE SER que el timing sea tan importante. Ése cruce témporo-espacial que nos define y nos condiciona, me tiene hasta las pelotas.